DEACON TOM ANTHONY

Sunday, July 5, 2015






As this nation celebrates its independence on this Fourth of July it is good to take the expressions of pride, unity, and strength and apply it to our Christian Faith. We must remember that it was Jesus Christ who founded the Universal Church which not only encompasses the world but also the universe; all of God’s Creation. Christ is the leader and ultimate guide of the Church which all members of the human race are a part of. No one is excluded from the Church regardless if they refuse to acknowledge Jesus for who he is or if they profess to follow something else other than the Christian Message. The moment that we were conceived in our mother’s womb we belonged to God because he created us. He gave us the gift of life because he loves us so much and we are his children. Because we are God’s Children we have a birthright. It is one that we have a choice to accept or not to accept but one that is there nonetheless.

When we were created, we began a most glorious journey. It is a journey of discovery and experience that shapes us and molds us every moment of our existence. This journey is filled with revelations about God and about ourselves. Jesus Christ serves as a guide who is present even if someone chooses not to acknowledge him. Just because he might be ignored doesn’t mean he is not there and doesn’t have any influence in one’s life. I feel that all of us can remember times when we have ignored God or chose not to experience him in our lives. It can be argued that this is a natural occurrence at one point or another because of our free will. No one is above ignoring God and not listening to him. Everyone posses and exercises this arrogance at one time or another. That is why it is important to approach each person with love, respect, and understanding.

It is very easy to condemn other people. It takes the spotlight off of us and our own failings. Condemnation comes in the form of judging others which Jesus told us specifically not to do. In the end there is only one judge and that is the Father. Paul tells us in his First Letter to the Corinthians,


All of us are fragile and cannot face judgment. It is impossible to succeed in this trial and be found worthy since none of us were ever worthy of the Gift of Salvation. It has been given to all of us freely and out of love. It is through experiences and revelation that we all come closer to Jesus Christ to open our hearts to him. It takes time, effort, and surrendering completely to Christ to finally accept him for who he truly is. Afterwards, we can then approach God more fully and lovingly. All of it is a process that started at that moment of conception and continues beyond of physical existence on this earth. It doesn’t end here. Here on this earth is only the beginning of our eternity.

God’s Divine Plan will never be fully understood until we are one with him. There will be moments of revelation and understanding but never a complete picture. The best we can do is experience what is given to us and discover that little of his greatness that is around us. Doing this together as his children removes the barriers of hatred, divisiveness, and exclusion which were erected by Satan. A house divided cannot stand. God did not create hate. We did. And whatever God did not create is imperfect from its inception.

Embrace what is perfect and we then will have the opportunity to become perfect. That perfection is the ultimate love that comes from God.

Deacon Tom














Como esta nación celebra su independencia en este cuatro de julio es bueno tomar las expresiones de orgullo, unidad y fuerza y ​​aplicarlo a nuestra fe cristiana. Debemos recordar que fue Jesucristo quien fundó la Iglesia Universal, que no sólo abarca el mundo, sino también el universo; toda la Creación de Dios. Cristo es el líder y guía definitiva de la Iglesia que todos los miembros de la raza humana son parte de. Nadie está excluido de la Iglesia sin importar si se niegan a reconocer a Jesús por lo que es o si profesan seguir a otra cosa que no sea el mensaje cristiano. En el momento en que fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre que pertenecía a Dios porque él nos creó. Él nos dio el don de la vida, porque él nos ama tanto y nosotros somos sus hijos. Debido a que somos hijos de Dios tenemos un derecho de nacimiento. Es que tenemos una opción de aceptar o no aceptar pero que está ahí, no obstante.

Cuando fuimos creados, comenzamos un viaje más glorioso. Es un viaje de descubrimiento y experiencia que nos forma y nos moldea cada momento de nuestra existencia. Este viaje está lleno de revelaciones acerca de Dios y acerca de nosotros mismos. Jesucristo sirve como una guía que está presente incluso si alguien no lo quiera reconocer. El hecho de que él podría ser ignorada, no significa que no está allí y no tiene ninguna influencia en la vida de uno. Creo que todos podemos recordar momentos en los que hemos ignorado a Dios o eligió no le experimentar en nuestras vidas. Se puede argumentar que se trata de un fenómeno natural en un momento u otro a causa de nuestro libre albedrío. Nadie está por encima ignorando a Dios y no lo escuchaba. Todo el mundo posee y ejerce esta arrogancia en un momento u otro. Es por eso que es importante acercarse a cada persona con amor, respeto y comprensión.

Es muy fácil condenar a otras personas. Se necesita el centro de atención fuera de nosotros y de nuestros propios defectos. La condenación viene en la forma de juzgar a los demás que Jesús nos dijo específicamente que no hacer. Al final sólo hay un juez y que es el Padre. Pablo nos dice en su primera carta a los Corintios,

"Por lo tanto, no hacer ningún juicio antes de tiempo, hasta que venga el Señor, porque él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas y manifestará las intenciones de nuestros corazones, y entonces todo el mundo va a recibir elogios por parte de Dios."

Todos nosotros somos frágiles y no pueden enfrentar el juicio. Es imposible tener éxito en este juicio y ser hallado digno ya que ninguno de nosotros alguna vez digno del regalo de la Salvación. Se ha dado a todos nosotros, libremente y por amor. Es a través de las experiencias y revelación de que todos nos acercamos a Jesucristo a abrir el corazón a él. Se necesita tiempo, esfuerzo y rendirse completamente a Cristo para finalmente lo acepta por quien realmente es. Después, podemos acercarnos a Dios más plenamente y con amor. Todo esto es un proceso que se inició en ese momento de la concepción y continúa más allá de la existencia física en esta tierra. No termina aquí. Aquí en esta tierra es sólo el comienzo de nuestra eternidad.

Plan Divino de Dios nunca se entenderá por completo hasta que somos uno con él. Habrá momentos de revelación y entendimiento, pero nunca una imagen completa. Lo mejor que podemos hacer es experimentar lo que se nos da y descubrir que poco de su grandeza que nos rodea. Hacer esto juntos como sus hijos elimina las barreras de odio, la división y la exclusión que se erigió por Satanás. Una casa dividida no puede permanecer. Dios no creó el odio. Lo hicimos. Y cualquier cosa que Dios no creó es imperfecto desde su comienzo.

Abraza lo que es perfecto y entonces tendremos la oportunidad de llegar a ser perfecto. Esa perfección es el amor definitivo que viene de Dios.

Diácono Tom