DEACON TOM ANTHONY

Sunday, November 12, 2017






XXXII Domingo ordinario
Leccionario: 154

Primera lectura

Sab 6, 12-16
Radiante e incorruptible es la sabiduría;
con facilidad la contemplan quienes la aman
y ella se deja encontrar por quienes la buscan
y se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

El que madruga por ella no se fatigará,
porque la hallará sentada a su puerta.
Darle la primacía en los pensamientos
es prudencia consumada;
quien por ella se desvela
pronto se verá libre de preocupaciones.

A los que son dignos de ella,
ella misma sale a buscarlos por los caminos;
se les aparece benévola
y colabora con ellos en todos sus proyectos.


Salmo Responsorial

Salmo 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8
R. (2b) Señor, mi alma tiene sed de ti.
Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco;
de ti sedienta está mi alma.
Señor, todo me ser te añora
como el suelo reseco añora el agua.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Para admirar tu gloria y tu poder,
con este afán te busco en tu santuario.
Pues mejor es tu amor que la existencia;
siempre, Señor, te alabarán mis labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.
Podré así bendecirte mientras viva
y levantar en oración mis manos.
De lo mejor saciará mi alma;
te alabaré con jubilosos labios.
R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Segunda lectura

1 Tes 4, 13-18
Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que murieron en Jesús, Dios los llevará con él.

Lo que les decimos, como palabra del Señor, es esto: que nosotros, los que quedemos vivos para cuando venga el Señor, no tendremos ninguna ventaja sobre los que ya murieron.

Cuando Dios mande que suenen las trompetas, se oirá la voz de un arcángel y el Señor mismo bajará del cielo. Entonces, los que murieron en Cristo resucitarán primero; después nosotros, los que quedemos vivos, seremos arrebatados, juntamente con ellos entre nubes, por el aire, para ir al encuentro del Señor, y así estaremos siempre con él.

Consuélense, pues, unos a otros con estas palabras.

O bien:

1 Tes 4, 13-14
Hermanos: No queremos que ignoren lo que pasa con los difuntos, para que no vivan tristes, como los que no tienen esperanza. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él.


Aclamación antes del Evangelio

Mt 24, 42. 44
R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
R. Aleluya.


Evangelio

Mt 25, 1-13
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!' Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo'.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'.

Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora''.


Mis hermanos y hermanas,

Jesucristo es la fuente de toda sabiduría. Aprendemos esto de la Sagrada Escritura, especialmente cuando el Evangelio de Juan proclamó desde el principio: "En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios. Con ese entendimiento, nosotros, como cristianos, somos animados a interpretar cualquier pasaje que mencione la sabiduría para relacionarla directamente con Jesucristo. En la Primera lectura de hoy, podemos alentarnos sabiendo que cuando enfocamos nuestras vidas en torno a Jesucristo, estamos cada vez más dispuestos a recibirlo y a una mayor conciencia de la creación de Dios que nos rodea. Las cosas serán reveladas a aquellos que buscan al Señor y permanecen ocultos para aquellos que no lo hacen. Estas cosas reveladas conducen a la verdad que se centra en Jesús.

Una vida sin Jesús es una vida sin sabiduría. Lo que se experimenta es solo un pequeño porcentaje de lo que se promete a través de Jesús. Necesitamos invitarlo a Él para que vivamos nuestras vidas de la manera que Dios lo quiso: con plena alegría y plena comprensión. Siento que todos podemos reflexionar sobre nuestras relaciones más importantes que hemos tenido y seguimos teniendo hoy. ¿Son estas las mismas relaciones que cuando fueron formadas? Por supuesto no. Lo mismo puede decirse acerca de nuestra relación con Jesucristo. Mientras más tiempo pasemos en llegar a conocer a Jesús, más podremos entenderlo y cómo él puede afectar todo lo que decimos y hacemos. Cuanto más nos acerquemos a Jesucristo, más podremos experimentar su amor y la sabiduría que Él tiene para ofrecer. La vida es un viaje y una vida con Jesucristo lo hace aún más gratificante porque Él fue quien nos dio esta vida. Conocer al Hijo es conocer al Padre a través del Espíritu Santo que nos une a Él y a Él juntos.

La lectura del Evangelio de hoy nos da una imagen festiva de una relación con Jesucristo. Hay alegría en el presente mientras que hay alegría también en la expectativa del futuro cuando Jesucristo vendrá de nuevo en toda Su gloria trayendo consigo un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva. Todos Sus enemigos serán puestos bajo Sus pies y se producirá una feliz celebración. Se nos recuerda que nuestras vidas deberían formularse en torno a lo que es ahora y lo que está por venir. ¿Debemos ser necios con el conocimiento que hemos obtenido a través de nuestra relación con Él o debemos utilizarlo con prudencia y sabiduría? Si nos concentramos en el presente con el mismo amor que Él tiene para nosotros al tiempo que reconocemos cuál será nuestro verdadero destino como cristianos, entonces no debe haber temor al futuro ni sorpresas inesperadas que nos sorprendan. Como Jesús dijo en los Evangelios: "Yo permanezco en ti y tú permaneces en mí". Comprender ese estado del ser nos permitirá ser la mejor versión de nosotros mismos mientras nos modela el que más nos ama.

Hemos sido advertidos y aconsejados. No podemos tomarnos por sorpresa, sino lo que está sucediendo ahora y lo que nos espera en el futuro. El conocimiento y la comprensión de nuestra relación con Jesucristo conduce a una menor ansiedad por lo que aún no se ha revelado y lo que estamos experimentando ahora.

Diácono Tom




No comments:

Post a Comment